ZL_ElisaLaRosaInesperada

Es cuestión de básica honestidad confesar que atra- vesé dudas, conflictos, me contradije y reconsideré la misma cosa incontables veces hasta encontrar el sen- tido de esta novela, y su auténtica relación con el viaje que le dio origen. Respiré el viento de los camiones que pasaban cerca. Me acodé en mis rodillas para ver pasar gente desco- nocida. Descreí de las fotografías. Extrañé la línea argu- mental… Finalmente comprendí que esta novela solo podría ser la versión escrita de un camino impensado, de un plan fallido. Un viaje, no. Un naufragio me trajo hasta esta página. Conocí Tilcara. Comí tortillas rellenas, me tropecé con una cruz caída, amanecí llorando.Y si algo encontré para decir es que la vida es un viaje con música de fondo. Por todo esto, y dispuesta ya a narrar, elegí a Abel Moreno como guía. Abel Moreno vive en Tilcara. Es viejo, y escasamente abandona su silla de paja, con un hueco en el medio a punto de ceder. Usa gorro de lana, tose y se rasca el dor- so de la mano izquierda. Él narrará lo que yo no vi. Será, en esta historia, la mitad misteriosa. Abel Moreno existe. Sabe de antes y de luego. Sabe de aquí y de allá. Se rasca el dorso de la mano izquierda. 10 E l i s a . La ro s a i n e s p e ra d a | L il i a n a Bo d o c

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