ZL_ElisaLaRosaInesperada
Se nos había muerto el tonto del pueblo, así que el Alma Boba anduvo en soledad por los cerros hasta el na- cimiento de Miguel María Tolosa, cuando el Alma Boba encontró nuevo cuerpito. ¡Tenemos tonto! ¡Tenemos tonto! Es malo para un pueblo no tener su tonto, su Alma Boba, la boca que dice lo que no se dice, los ojos que ven lo que no debe verse… ¡Tenemos a Miguel Ma- ría Tolosa! ¡Tenemos tonto! ¿Quién podía imaginarse lo que después iba a pasar? Nadie. Pero cuando pasó todos hablaron, y les echaron la culpa a los cardones. “Esto fue porque el Alma Boba pasó tiempo andando por los cerros, y debió lastimarse. Cosa que llegó aguje- reada y llena de pinchazos al cuerpo de Miguelito por- que un alma, ella sola, no puede sacarse las espinas”. “Alma maltrecha, tonto maltrecho. Tonto malo”. Abel Moreno Way, ay, ay. 25
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