ZL_ElisaLaRosaInesperada

cerveza? Flores malhabladas, tallos promiscuos, una margarita ojerosa volviendo de madrugada, toda pico- teada por los insectos nocturnos. Pero ¿rosas? Rosas, solamente, del otro lado de las vías. El mate frío acompañó la conversación que, muy a pe- sar de ambas, llegó a su término antes que el planchado. Esa noche, cuando su abuela entró a ver la novela, Elisa se tapó los oídos. Afuera quedó la música de los altoparlantes, las voces descaradas del atardecer, el carpe diem villero. Elisa Viltes recitó con timbre de ca- racol: Mirar al otro lado del que todos señalan/ que es allí donde crece la rosa inesperada. Mucho después, recordaría aquellos versos. Los re- cordaría para intentar salvarse, perdida en las trágicas leyendas del norte. 34 E l i s a . La ro s a i n e s p e ra d a | L il i a n a Bo d o c

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