ZL_ElisaLaRosaInesperada
Abel Moreno A algunos les gusta decir que todo es leyenda. Hasta el maíz. Hasta el diablo. Pero el diablo no es leyenda, porque una leyenda no mata a nadie. En cambio aquí, en Tilcara, el diablo sale de cacería. ¡Y caza! Yo tuve hijos, y se fueron. Después me quise encari- ñar con Miguelito Tolosa, pero él también se fue. Bobo como era le gustaban las hembras, y estos dos que ve- nían de la ciudad lo convidaron con todo lo que enlo- quece a un hombre. El día que regó la calle de mala gana y se fue con los muchachones nuevos, a pura risotada, tuve unmal pálpito. La madre de Miguelito vino a hablarme: —Si usted le dice que se porte mejor…A usted le va a hacer caso, don Abel. Unos son diablos jugando, otros son diablos de veras; algunos parecen santos, de la boca para afuera. 35
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