ZL_ElisaLaRosaInesperada
Con pájaros. —¡Qué lindos! —Esos no son de acá. —¿Y nunca los escribiste? —No. —¡Qué lindos! —y otra vez—: ¡Son lindos para escri- bir poesías! Beatriz, que no te tomen por estúpida. Y la volunta- ria tapó la caja. —Veamos otra —pidió Elisa, tomándose atribucio- nes de amiga. —Se te va a hacer de noche. —Pero yo ando de noche. No hubo más respuesta que un paquete con las en- saimadas y los sanguchitos. —Así los compartís con tu abuela. 42 E l i s a . La ro s a i n e s p e ra d a | L il i a n a Bo d o c
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTkzODMz