ZL_ElisaLaRosaInesperada
El isa La ropa estaba lista. Toda, incluso la que había llevado Pity de parte de la directora. Mientras la plancha se enfriaba, Elisa clasificó el tra- bajo sobre la mesa: las fundas con las fundas, las sába- nas, los toallones por un lado, las toallas chicas por el otro. Como cada vez, peleó con el cable de la plancha, difícil de estirar. Después se tomó de un trago el agua que quedaba en el fondo del rociador de plástico. Era jueves. Ella tenía pasaje a San Salvador de Jujuy para el sábado a la noche, así que ese iba a ser su penúl- timo planchado en el Hogar. La invitación de Ana María se había repetido cada vez que hablaron por teléfono. —¿Cómo andan las cosas? —Bien. Quiero decirte que nunca habrá cosa más bella que tú, cosa más linda que tú. 57
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