ZL_HistoriasDeLaCuchara
que abrir la cáscara del fruto para encontrar un grupo de grandes semillas ovaladas de color negro brillante, cada una recubierta por terciopelos blancos, como si fuera una joya finamente empacada para regalar a una reina. El indígena explicó que había que fermentar un poco las semillas, antes de dejarlas secar, tostarlas y molerlas finamente en el metate. La hermana investigadora tomó los frutos y siguió el procedimiento para obtener el xocolatl molido. Des- pués, preparó la bebida con el indígena. Agregó el polvo al agua hirviendo. En pocos momentos el líquido se es- pesó y su aroma dominó el aire. Isabel recordó su sabor y la saliva le llenó la boca. El indígena batía la mezcla constantemente para que no se pegara al fondo ni se desbocara por la olla. Luego le añadió chile triturado y algunas hierbas olorosas. Isabel observaba con atención aquella bebida que parecía tener alma propia. Sor Clara vio su rostro in- teresado y pensó que a la joven le atraía la investiga- ción de las plantas medicinales; por eso le propuso que fuera su ayudante en el experimento del xocolatl. Su trabajo sería tomar un poco de la bebida todos los días. En la primera jornada solo debía probar una cucharada y anotar las reacciones de su cuerpo. Al siguiente día, tomaría doble dosis; al otro día, una triple ración y así sucesivamente. Si hubiese algún efecto negativo, deja- ría de tomar la bebida de inmediato. 14 H i sto r i a s d e l a c u c h a ra C r ist i n a A p a r i ci o
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