ZL_HistoriasDeLaCuchara

Méx ico XOCOLATL Tanto amó Quetzalcóatl a los hombres, que robó para ellos la planta más preciada de los dioses: la del xocolatl . Las deidades enfurecieron y hubo fuegos, tormentas y terremotos; los mares se desbordaron, el cielo oscureció y Quetzalcóatl, la enorme serpiente em- plumada, fue desterrada para siempre de la morada de los dioses y tuvo que habitar entre los hombres. Sor Isabel escuchó esta historia de boca del soldado que llevó al convento de Oaxaca una jarra de una bebi- da oscura y espesa hecha de un fruto llamado xocolatl. El militar alertó a las religiosas españolas de que debían probarla con cuidado porque tenía chile, era amarga y se pegaba en la boca y en la garganta, como las ventosas de una sanguijuela que baja lentamente por el cuerpo. A cambio, el xocolatl permitía que un hombre estuviera todo el día sin comer y despertaba las ganas de vivir. 11

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